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02/10/2008

JUZGAR: SOLO DIOS COMUNICADORES INTOLERANTES
San Marcos 5 versículo 22 “Y vino uno
de los principales de la sinagoga, llamado Jairo, y luego que le
vio, se postró a sus pies, y le rogaba mucho, diciendo; Mi hija está
agonizando; ven y pon las manos sobre ella para que sea salva, y
vivirá.
Fue, pues,
con él, y le seguía una gran multitud, y le apretaban.
Pero una
mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre y había
sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada
había aprovechado, antes le iba peor, cuando oyó hablar de Jesús,
vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto.
Porque
decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva.
Y en seguida la
fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana
de aquel azote.
Luego
Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él,
volviéndose a la multitud, dijo;
¿Quién
ha tocado mis vestidos?
Sus
discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta, y dices:
¿Quién me ha tocado?
Pero él
miraba alrededor para ver quien había hecho esto.
Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella
había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la
verdad.
Y él
le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de
tu azote.
¿Se
imagina usted amable lector que sintió don Ramiro Guillen Tapia, el
campesino Popoluca cuando estaba ardiendo su cuerpo en la Plaza
Lerdo y frente a Palacio de Gobierno? ¿Qué lo impulso a rociarse de
gasolina y prenderse fuego? Lo extraordinario fue que todavía dio
entrevista para ofrendar su vida por la causa de los suyos entre
quejas de dolor y misericordia pero con aplomo, después de hervir su
carne y presentar en toda su cabeza múltiples erupciones, don Ramiro
no se doblo, consiguió hacernos reflexionar y adoptar otras
actitudes menos cobardes antes los embates de la vida.
Dios
bendiga a éste hombre, lo digo convencido, cuya desesperación no es
ni censurable, ni criticable sino un acto heroico, de amor, frente a
una sociedad en descomposición y dentro de un mundo implacable,
absorto, indiferente. Digo Quirino, no te excedas y asume digna y
neutralmente lo que te enseño “Yayo” periodismo ético que nunca
olvido sus raíces, su gente, sus sufrimientos.
Esta
bien que sirvas al Poder en turno a los que te dan de comer, pero
nuestro pueblo merece respeto y aún más, cuando en un acto
desesperado alguien decide ofrendar su vida.
Digo
Quirino; ¿Cuántos de nosotros nos equivocaríamos de profesión o de
escenario para realizar nuestro “show” a la mejor tú deberías haber
trabajado para Satanás o Hitler.
Don Ramiro no
estaba equivocado y llegó hasta donde debía haber llegado, no
olvides que el liderazgo se asume y trasciende fronteras y el
gobierno del estado es nuestro representante ante las instancias
federales.
Y no te
preocupes Quirino, textualmente expresaste con tu léxico ruin en tu
columna “así que le convendría ir a esa instancia y hacerle frente a
la gente que lo tiene metido en esas “quemadas”…” don Ramiro Guillen
ya no podrá ir a realizar su 108 protesta lamentablemente dejo de
existir a las 9:40 hrs de este miércoles próximo pasado en el
Hospital Civil.
Nos
toca a nosotros sensibilizarnos y asumir nuestros roles ante las
necesidades de un pueblo sumido en una miseria crónica, ancestral,
irreversible. Como en el ministerio de Jesucristo habrá gentes que
movidas por su Fe llegaran a nosotros esperanzadas y en esa actitud
de liderazgo como la mujer que tocó el manto, estar prestos a
responder cuando sintamos salir el PODER del espíritu y obrar el
milagro conjuntamente asumiendo con responsabilidad nuestro papel,
don Ramiro no esta solo Quirino, todavía existimos comunicadores
comprometidos con la verdad y lo que expresas tan corriente e
irrespetuosamente solo demuestra tu baja ralea y bajos
instintos.
Mi
teléfono celular 22 81 57 61 32 y mis correos
cruzadaporlaeducacion@hotmail.com
o
lachistorra2002@yahoo.com.mx
Tapia
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